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La Vanguardia - Antón Gasol – 21/08/2009

Los enfrentamientos de poder político facilitan a la banca la reconquista del poder territorial perdido en la crisis de los ochenta

Parece que para los inspiradores del FROB lo que más importa es la eliminación de lo pequeño, aunque sea hermoso (E.F. Schumacher publicó en 1973 Lo pequeño es hermoso), como ha demostrado serlo el sistema de cajas de ahorros en general, y en Catalunya en particular y con excelencia. En su preámbulo afirma que las entidades de mayor tamaño no necesitarán del FROB. Pero algunas de tamaño mediano o pequeño pueden ver comprometida su viabilidad.

Si bien por su tamaño individual no suponen un riesgo para el conjunto del sistema, de forma conjunta sí. Por tanto, una sola no preocupa pero muchas sí, y además como solución sólo se señala la reducción de la capacidad instalada (entidades y oficinas).

Se ha abierto, pues, la veda para el proceso de fusión o absorción de las más pequeñas (cajas y no bancos), de ahí que debería llamarse Fondo de Reestructuración Ordenada Cajaria (mejor que Bancaria, porque a buen seguro afectará casi en exclusiva a las cajas de ahorros, indistintamente de que sean de fundación pública o privada). Y, claro está, las fusiones comportarán una reducción de la competencia que allanará el camino a la disminución de oficinas y de servicio de las entidades que no se vean afectadas por el FROB.

Joan Cals, ex consejero de Caixa Catalunya y catedrático de la UAB, publicó en el ya lejano 2005: “El éxito de las cajas de ahorros” y se preguntaba: ¿Por qué el éxito de las cajas Pues porque la suya es una trayectoria de éxito. ¿Puede este éxito perjudicarlas Todo es posible, pero lo que de verdad lleva a la desaparición de las empresas es el fracaso, no el éxito.

Comparto con Cals que quizá hay dos hechos que han erosionado su identidad y, con ella, parte de sus fortalezas competitivas: la estrategia de crecimiento fuera de su ámbito natural de actuación y defectos en la forma de gobernarlas.

Las crisis favorecen las guerras de poder. Y una batalla primordial es la que se está librando por el poder financiero entre cajas y bancos (algunas cajas, pocas, por su estrategia financiera podría suponerse que forman parte de la coalición bancaria).

Los bancos pueden aprovechar la crisis actual para reconquistar cuotas de mercado y poder territorial que habían perdido en la crisis de los ochenta. No olvidemos que durante la crisis bancaria de 1977-1983 fueron rescatados 24 bancos, 4 fueron liquidados, 4 más fueron absorbidos y 20 bancos pequeños y medianos, nacionalizados. Estos 52 bancos, de los 110 existentes, representaban el 20% de los depósitos del sistema bancario. El coste fiscal fue del 5,6% del PIB y la pérdida acumulada de crecimiento de la economía, de 2,2 puntos.

Los enfrentamientos de poder político facilitan los intereses bancarios de reconquistar la cuota de mercado y el poder territorial perdidos en la crisis de los ochenta. Y también facilitan los planes del poder central enfrentado al autonómico y del autonómico al provincial y local, y detrás de todo ello de las élites políticas, empresariales y sociales a los distintos niveles territoriales, representadas en los órganos de gobierno, patrimonializados por quienes dirigen las entidades.

Una primera oleada de fusiones en el mundo de las cajas se produjo a finales de la década de los ochenta cuando de 80 cajas se pasó a 64 a finales de 1990 y a 45 en la actualidad. Esta segunda oleada a buen seguro supondrá una reducción de la mitad y quedará expedito el camino para el asalto final.

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